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Caios de Heredade do Cebolal es al tiempo un homenaje familiar y la expresión material que concentra el respeto por la herencia recibida. Imagen Nuria Blanco.

Bajo la influencia del Atlántico y con la montaña de fondo. Ése es el paisaje que rodea  la finca Heredade do Cebolal, una bodega familiar que ha sabido recuperar el legado de cinco generaciones. Un lugar donde parece posible convivir sin alterar la parsimoniosa tranquilidad diaria. Rica en minerales y con abundantes fósiles, la tierra donde se alza esta bodega y el aire que recibe pueden percibirse en cada botella de sus vinos. El 90% de esta producción son blends, lo que no obedece sino a la complejidad que busca su artífice y copropietario, Luís Mota Capitão. Junto a él trabajan su madre Isabel y su hermana Teresa, quienes comparten la ilusión por un proyecto que ha sacado, al mercado, durante este 2015, una producción de 60.000 botellas. De todas ellas, Caios concentra la historia familiar.

Es ésta una bodega en la que se conjugan pasado y presente, historia familiar y mucho futuro personal y profesional. La proximidad del mar y la abundancia de aguas subterráneas hacen que los terrenos donde se ubica Heredade do Cebolal (a 10 km de Porto Covo, un pequeño y precioso pueblo turístico de la Costa Alentejana) posean características únicas; su suelo es rico y con abundante material mineral y fósil, notas que sumar a la clara percepción de la brisa del mar que reflejan sus vinos.

La finca se encuentra en un valle y  limita al norte con la Sierra de Santiago do Cacém y al sur con la Sierra do Cercal, que protege las viñas de los fuertes vientos. La región posee además un microclima con temperaturas diurnas de entre 35 y 42 grados, que bajan por la noche hasta los 10-15 grados.

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Sobre la mesa una breve recopilación del terreno. Vino Santiago do Cacém Branco 2012. Y detalle interior de la bodega Heredade do Cebolal. Imágenes Nuria Blanco.

Estas características hacen de Heredade do Cebolal un terroir único en el que se elaboran varios vinos -blanco, tinto y rosado-, pero de todos ellos, Caios es el que representa si no lo mejor de la finca, sí su filosofía. En la elaboración de este vino en sus versiones tinto y blanco –ambos han sido galardonados-, trabajan  dos enólogos, António José Saramago y el propio Luis Mota Capitão.

La elaboración del vino en Heredade do Cebolal se hace por castas y sólo al final se realiza la mezcla a la que dan origen las diferentes propuestas que cada año produce y pone a la venta esta bodega familiar.

Uno de estos blends se llama Caios que está elaborado a partir de las variedades de Alicante Bouchet -garnacha-, Touriga Nacional, Merlot, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot. Cada año se producen 4.000 botellas de este vino que se fermenta en viejos lagares a temperatura controlada. Tras permanecer en observación  bajo el cuidado de los dos enólogos en cubas de acero, se procede al ensamblaje que luego dormita 24 meses en barricas de roble en una tranquila y acogedora sala, tiempo al que suma un año más en botella.

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Viñedo y detalles que aguardan al viajero en el interior de la bodega Heredade do Cebolal, Costa Alentejana, Portugal. Imágenes Nuria Blanco.

Con cuerpo y de final largo, de color rubí y con notas aromáticas de fruta roja madura y especias, resulta elegante. Sus taninos firmes y  las notas de madera bien integradas hacen de Caios un vino complejo y con carácter, sin embargo deja sentir cierta frescura en boca que, como los recuerdos, evoca historia y paisaje.

Caio Loureiro fue el bisabuelo de Isabel Mota Capitão, y el primer propietario de Heredade do Cebolal, unos terrenos a los que ha estado ligada la familia desde hace 150 años. En 2008, tras el fallecimiento de los padres de Isabel, ella y sus dos hijos que juntos representan la unión de la cuarta y quinta generación de propietarios, se hicieron cargo de la gestión agrícola del terreno.

Caios es un homenaje a esta figura familiar. El trago tranquilo en el que reposa la historia, la copa  idónea para disfrutar las alegrías y sin sabores de la vida. Enorgullecerlo ante el placer que proporciona la buena mesa, con carnes -rojas, magras como liebre o conejo, algunos cortes de cerdo; también con el famoso secreto ibérico-. Va bien con quesos curados y hasta chocolate negro.

Otro de sus vinos que merece atención especial es Santiago do Cocém Blanco 2013. Muy bien equilibrado, mineral. Sus toques ligeramente ácidos le hacen ideal para acompañar platos de pescado, sobre todo azules o grasos, con mariscos, verduras asadas y ensaladas de cierta complejidad (por ejemplo se me ocurre con perdiz escabechada), con quesos cremosos y fuertes como los de cabra, y también con los curados de oveja.

Los viñedos de esta bodega se plantaron en la mitad del siglo XIX y por los mismos han pasado cinco  generaciones. Hoy, Heredade do Cebolal recupera esplendor con estos vinos de la mano del joven enólogo y su familia. El equipo perfecto que gobierna un proyecto donde lo relevante consiste en la calidad y singularidad de unos vinos, cuya entrada en España está en marcha, que ni quieren ni tienen por qué renunciar a la tranquilidad que suscitan sus tierras.