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Imagen Castillo de Canena.

Qué suerte tenemos los amantes del aceite de oliva virgen extra. Un año más, por estas fechas, es posible encontrar en el mercado la edición limitada Primer Día de Cosecha de Castillo de Canena. Un aceite único en su categoría donde el aroma y el sabor están garantizados en su máxima expresión y por eso, al menos para mí, se convierte en uno de esos regalos perfectos con los que sorprender en casa. Porque lo miman, porque prestan atención hasta la última gota, porque culminan su trabajo vistiendo estos aceites exclusivos con la preciosa “botella roja”. Una botella que se renueva con cada edición cambiando su etiqueta. Y este año, además, su etiqueta me encanta porque viene rubricada por una de esas firmas cinematográficas que dejan huella, la del director Alex de la Iglesia, quien lápiz en mano, aglutina en un mismo trabajo dos de las que imagino mil pasiones: la del aceite de oliva virgen extra y la del cómic.
Castillo de Canena destaca por muchas cosas y todas ellas importantes: calidad, esfuerzo, respeto por el medio ambiente e imaginación para sorprendernos a todos. Los que conozcan sus “botellas” saben de qué hablo y ya estarán al tanto de esta nueva edición. Pero los que no y sean aficionados a este imprescindible producto, deberían ir acercándose a esta marca que ha revolucionado su sector en cuanto a calidad y en cuanto a diseño.
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Imagen Castillo de Canena (detalle de la original).

Muestra de este buen hacer es la expectación que genera la llegada y puesta a la venta de esta edición limitada que se repite cada año y se denomina Primer día de Cosecha; un aceite de oliva virgen extra procedente de las variedades arbequina y picual, cuyos frutos se recolectan en el momento óptimo de maduración gracias a la agricultura de precisión que aplican en sus terrenos y que proporcionan datos tan relevantes como éste.
Aroma, sabor y calidad es lo mínimo que pedimos a un aceite de estas características pero las botellas rojas de Castillo de Canena, únicas en el mercado, lo tienen todo. Enseñan su estilo por fuera, lo que siempre es de agradecer -si podemos adornarnos el mundo, hagámoslo-. Y lo demuestra con lo que en realidad, y diseños al margen, es lo más importante: el preciado líquido, el aceite de oliva virgen extra de gran calidad.
Es cierto que en la vida hace falta cierta dosis de transgresión, también lo es que para poder llegar a algo con esa magia con la que quién sabe si Dios o la genética nos dota, debemos contar con mucha fuerza de voluntad. Con trabajo y fe en uno mismo. Por eso me gusta especialmente la figura escogida para dar vida a la etiqueta de este año, porque conjuga todos esos elementos: una simpática imagen de Alex de la Iglesia, cuyo trabajo vino igualmente a revolucionar su ámbito profesional, tal y como lo ha hecho esta empresa jienense.
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Detalles de las etiquetas diseñadas por Alex de la Iglesia para Castillo de Canena. Edición Limitada ‘Primer Día de Cosecha’, monovarietales arbequina y picual. Imagen Nuria Blanco.

Atrevido como el que más, Alex de la Iglesia se la jugó todo en 1995 con una película que forma parte, al menos para mí, de la mejor historia del cine español: El Día de la Bestia, que además de seis premios Goya, consiguió cambiarnos el chip a todos con esta excepcional tragicomedia, irreverente como pocas hayamos visto, en la que los actores brillaron tanto como la originalidad del argumento y las dificultades de rodaje de muchas de sus escenas.
Para mí ambos, aceite y cineasta, son imprescindibles. Así que si deciden acercarse a estos “primeros días de cosecha”, que ya han llenado de alegría mis platos y cocina, ahí van unos apuntes.
Primer Día de Cosecha Arbequino, equilibrado y complejo, les transportará al mundo vegetal: aromas a hierba fresca, almendra y alcachofa. Ligeramente dulce y con perceptible pero suave astringencia esconde sabores a manzana verde, piel de plátano, almendra y notas de pimienta. Primer Día de Cosecha Picual, aromáticamente hablando, es como disfrutar de un día en el campo: tomillo, romero y hierba, y la suma de las características propias de la variedad de la oliva con la que está hecho este aceite de oliva virgen extra. Su color es más intenso, como corresponde a un picual, pero en boca sorprende, y, a pesar de que cada año puede variar, al menos en las botellas del presente, van a encontrar el característico gusto amargo que agradecerán los aficionados a esta variedad. También el siempre interesantísimo retrogusto almendrado y a hoja de tomate que tanto juego proporciona en la cocina, junto con la seña de identidad que poseen la mayoría de aceites de esta empresa: las notas a alcachofa.