Foodie-Sound-Lisa-Casali-2Pueden hacer muecas, poner cara suspicaz y levantar una ceja cuando lean lo que les tengo que contar, pero lo cierto es que cocinar con el lavavajillas además de extraño resulta rentable y cuenta con el aval del mismísimo Paolo Marchi, periodista , creador y editor de la guía gastronómica Identità Golose. Puede que la propuesta les suene incoherente, que lo vean complicado y que duden de los resultados. No les faltará razón porque particularmente tengo mis dudas, pero echando la vista atrás, sumergiéndonos en el pasado o siendo, simplemente, ratones de biblioteca, encontramos que no resultan infrecuentes las alusiones, más o menos brillantes, de revoluciones en la cocina. Desde cocinas científicas con las que liberar tiempo en Historia de la Comida de Felipe Fernández-Armesto al manifiesto de La Cocina Futurista de Filippo Tommaso Marinetti, hemos asistido a teorías y métodos que prometían cambios radicales en las relaciones con la comida; teorías que atendían o priorizaban desde la libertad del individuo hasta el respeto autoritario por las cualidades de los alimentos, por citar rápidamente unas pocas. Con lo que no debemos sorprendernos si cada cierto tiempo regresamos a este territorio en el que modas e ideas luchan por causar impacto.
Cocinar donde antes nunca lo habíamos imaginado, donde parecía imposible y obtener resultados más que aceptables ha sido el objetivo de muchas ellas. Ofreciendo recetas o técnicas siempre han calado, aunque sea por el hecho del debate. La historia está llena de tantos intentos que si los recopilamos, independientemente de su vida o éxito, podríamos llegar a preguntarnos si la próxima cocina tendrá un tambor y agua como protagonistas, si será una cocina a mano, o a máquina.
Foodie-Sound-Lisa-Casali-1Una de las propuestas más recientes, que parece factible si repasamos las páginas del libro escrito por Lisa Casali, es cocinar con el lavavajillas, cuya frase da título a uno de sus libros (Editorial Larousse, 2013). La escritora, fiel seguidora de las directrices de Slow Food, propone este electrodoméstico como método de cocción ecológico y seguro, como innovación para la sostenibilidad del planeta y la cocina.
Un método sensible, con el que ahorrar tiempo y energía y que aportaría incluso algunas ventajas sustanciosas meramente culinarias como potenciar los aromas y sabores naturales de los alimentos.
Así que  si se definen ecológicos, o si simplemente les gusta contribuir a cuidar del planeta ahorrando energías, o si son de los que les gusta probar cualquier artilugio nuevo, prepárense para cocinar unos Calamares con guindilla, ajo y jengibre’ mientras lavan los platos. O sorprendan a sus invitados con un Carpaccio de cebolleta, hinojo y naranjas’. Y si son de los que prefieren sabores intensos, no se preocupen, porque las recetas del programa intenso descrito por Lisa Casali está a su disposición para que puedan preparar sin problemas aparentes desde un Arroz con habas’ hasta unos ‘Huevos pasados por agua’, un Filete de dorada empanada con crema de hojas de alcachofa’ o unos Melocotones melba’.
Foodie-Sound-Cocinar-lavavajillas-Lisa-CasaliSi lo que promete esta autora es cierto, ya podemos ir alejando expresiones como “cocer a  fuego lento” porque la terminología aplicada que parte de este familiar electrodoméstico al que estamos tan habituados tiene el lavado como expresión principal. Olvídense de cocinar a fuego medio , u olviden directamente el fuego. Y no manchen más de la cuenta porque aplicar este recetario supone emplear prácticamente un solo recipiente (hermético y de cristal).
Como si de un regalo se tratara y dado el ritmo frenético de la sociedad del perpetuo esfuerzo, no está nada mal que mientras aprovechamos el calor indirecto del lavado para hacer la comida consigamos un sustancioso ahorro de tiempo. Unos minutos extra de los que poder disfrutar. Así que, con todas las reticencias de no haber experimentado la propuesta, lo único que puedo comentarles para finalizar es que no sé si llegaré a integrar el lavavajillas en mis rutinas culinarias, pero probarlo seguro que lo pruebo, incluso a riesgo de parecer algo excéntrica o llanamente un poquito loca.