cocina-conciencia-2La solidaridad tiene cifras y sus acciones importantes repercusiones. 30 jóvenes en situación de desventaja social, en su mayoría inmigrantes, contratados; 21 restaurantes colaboradores y la vinculación de chefs de gran reconocimiento son los resultados de Cocina Conciencia, el compromiso de los fogones con la Fundación Raíces. Esta es la historia de un reportaje que dio origen a una iniciativa solidaria y gastronómica que ha sido grabada y que cuenta con el apoyo y colaboración del festival de cine y gastronomía Film&Cook.
Este festival de cine y gastronomía celebrará su tercera edición durante el mes de noviembre, y lo hará por primera vez simultáneamente en dos ciudades, Madrid y Barcelona. Dentro de la programación se incluyen grandes películas y documentales que vienen a ofrecer a golpe de imagen esa conexión directa entre la cocina y la vida; entre la alimentación, su poder mediático y económico, y su en ocasiones salvajes métodos de producción. Pero entre alimentos y personas, entre cocina y sociedad, tienen cabida el amor, la esperanza y el futuro.
El festival de cine que incorpora este año interesantes novedades tiene previsto contar con la participación de chefs como Paco Pérez (Miramar), Marc Gascons (Els Tinars), Andoni Luis Aduriz (Mugaritz) o Ramón Freixa (Ramón Freixa Madrid) entre otros. Son grandes nombres de la cocina española que han formado parte de esos restaurantes comprometidos y agrupados en el proyecto Cocina Conciencia en el que también participa este festival de cine y gastronomía.
cocina-conciencia-1Puesto en marcha por la Fundación Raíces, Cocina Conciencia ofrece inserción social y profesional de jóvenes, en su mayoría inmigrantes desprotegidos y en situación de desventaja social, a través de la formación en la restauración y la cocina.
Oficialmente la iniciativa de esta ONG nació en 2010 gracias a la gastroperiodista Cristina Jolonch de La Vanguardia e impulsora del proyectoy el fotógrafo Samuel Aranda. Ese año estaban realizando un reportaje en Bilbao sobre menores extranjeros sin familia o acompañantes adultos, cuando en su búsqueda o investigación dieron con Lhoussaine, un joven marroquí que vivía en la calle tras haber sido expulsado del sistema de protección que España, administrativamente hablando, brinda a los inmigrantes. Ambos periodistas, impresionados con la situación del joven marroquí, contactaron con Andoni Luis Aduriz (Mugaritz) quien le ofreció un puesto trabajo.
Digo que se gestó oficialmente en 2010 porque es el año en el que ambos periodistas se involucran en esta historia contactando con Nacho de la Mata el abogado que llevaba años defendiendo los derechos de estos jóvenes en la Fundación Raíces con la que se hizo realidad Cocina Conciencia. El abogado años antes, en 2003, impresionado por la situación de estos jóvenes comenzó a acogerlos en su casa junto a su mujer involucrándose laboral y personalmente en sus historias.
Nacho de la Mata recibió a título póstumo el Premio Unicef España 2013 por toda su labor (tuvo la fatalidad de morir víctima de un tumor un año antes). Era el reconocimiento a una carrera por los derechos humanos cuyo reflejo quedó retratado en un breve documental que teniendo la cocina como nexo de unión con la sociedad visibilizaba todo el trabajo de años anteriores.
El grupo de 30 jóvenes que forman parte de esta experiencia han sido en su mayoría jóvenes inmigrantes de entre 18 y 25 años que llegaron a España siendo menores de edad. Su procedencia, variada: países como Malí, Senegal, Costa de Marfil, Guinea, Gambia, Ghana, Marruecos… Jóvenes a los que el programa les ha proporcionado incorporación laboral e inclusión social.
A todos ellos se les ha brindado la oportunidad de aprender los distintos roles que encierra el sector de la restauración de la mano de grandes cocineros que se han ido sumando al proyecto; todos comprometidos con jóvenes a los que les enseñan un oficio con el que ganarse la vida.
El otro gran valor de esta acción de futuro es la vinculación humana, porque uno de los objetivos que persigue Cocina Conciencia es la de hacer que los chefs se conviertan en referentes adultos para estos jóvenes, quienes teniéndoles en mente y una vez finalizado el programa continúen sus vidas. No se trata sólo de ofrecerles un trabajo temporal en muchos casos, sino de ofrecer una formación duradera y de calidad para que tengan las mismas oportunidades que otras personas.
El programa continúa abierto y a él se pueden acoger jóvenes que hayan vivido situaciones extremas a corta edad que les ha situado en desventaja social, o que hayan estado tutelados por la Administración y que al haber cumplido la mayoría de edad se hayan quedado fuera del sistema de protección; en la calle y sin medios para valerse por sí mismos. También pueden participar aquellos jóvenes que hayan solicitado el asilo, caso de muchos jóvenes que proceden de países en conflicto. Y también pueden sumarse todos aquello cocineros y hosteleros (grandes y pequeños) que quieran  participar en el proyecto.