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Portada del libro El Chef cabreado de Anthony Warner (Editorial Ariel).

Mitología, asombrosa credulidad, ciencia fraudulenta y “nutripolleces” de toda condición son los argumentos que han originado el cabreo monumental de un bioquímico transformado en chef. No es fácil encontrar personas que se atrevan a hablar de forma tan directa de un asunto que, a quien más y quien menos, le ha suscitado interrogantes en más de una ocasión: la alimentación, sus verdades, mentiras y mitos. Y eso es lo que con humor y ciencia se argumenta en el  libro de Anthony Warner titulado El Chef Cabreado. Un golpe en la mesa contra las dietas milagrosas y otras nutripolleces. Este autor habla de manera cercana y directa sobre estos temas que con frecuencia nos invaden en términos publicitarios y que asimilamos como si fueran mantras porque compensan inseguridades y suponen un bálsamo con los que sobrellevar deseos.
La clave para mejorar la calidad de lo que comemos implica tanto al consumidor como a los fabricantes de comida y ambos, al menos en teoría, se les debería exigir la misma responsabilidad. En muchas ocasiones, ante enfermedades reales (o imaginarias) y sobre todo ante ciertos anhelos o modas, sucumbimos a todo tipo de productos milagrosos, dietas relámpago y consejos celebrity con el deseo de mejorar nuestras vidas. Pero la verdadera  cuestión que debería movilizarnos antes de consumir o creer ciegamente es la de interrogarse sobre la verdad que hay en todo esto. ¿Bajo qué  criterio se propagan promesas, cualidades o perjuicios sobre el consumo de ciertos alimentos? ¿Acaso nos preguntamos e investigamos si dietas, productos y efectos cuentan con el aval de investigaciones científicas?
Cierto es que a todos nos encantan los resultados inmediatos, por eso seguramente nos creamos al pie de la letra todos esos consejos, súper poderes de los alimentos (o supuestos efectos dañinos) así como toda variedad de dietas de adelgazamiento que proclaman, suscriben o promocionan caras simpáticas y conocidas casi siempre rodeadas de glamour. Famosos, blogueros, cuerpazos y alimentación, un cóctel explosivo que ha provocado el nacimiento del  blog en 2016 de Anthony Warner cuyo  libro sale a la venta precisamente hoy.

 

Sobre el autor

No sé si este chef cabreado va a hacer nuevos amigos o todo lo contrario; pero la verdad es que importa poco cuando se tienen las cosas tan claras y se sabe, porque se vive inmerso en el negocio y poseen los conocimientos, que sobre alimentación abunda información tergiversada, malintencionada, interesada y confusa.
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Anthony Warner es el chef cabreado.

Anthony Warner es el autor de El Chef Cabreado (Ariel, 356 pág., PVP 18,90 €), un volumen que nace de la inquietud de este cocinero licenciado en bioquímica al constatar cómo la mala interpretación de la ciencia  o su ausencia están desinformando a la población con productos fantásticos y dietas milagrosas. Sumiéndola en confusiones e influenciándola para que emprendan, sin más criterio que el pálpito emocional, tal o cual dieta, o adopten modas alimenticias que en el mejor de los casos no son dañinas pero tampoco la panacea. La fiebre de la “comida saludable” lo está invadiendo todo, y en realidad, dicho así, no resulta nada perjudicial. Más bien todo lo contrario. Porque la cuestión no está en la forma de expresión que de por sí es tentadora, sino en el fondo. Es decir, en lo que se esconde o de cierto tienen estas dos palabras, que unidas y cuasi mágicas, logran convencer a millones de personas en todo el mundo.
Colaborador habitual de revistas como New Scientist y The Pool, Anthony Warner, quien ha trabajado para la industria de la alimentación durante los últimos 11 años, arremete en su blog (Angry Chef) contra todo tipo de celebridades que lanzan mensajes sin fundamento o tergiversando la ciencia. Este británico reconoce que estamos inmersos en el mejor de los tiempos para aprender sobre alimentos y para hacer despegar a cocineros. La televisión e internet ama a estos profesionales a quienes embarca en todo tipo de formatos y programas; los supermercados andan como nunca llenos de todo tipo de productos; el sector ecológico es un valor al alza; e internet y las redes sociales están consiguiendo visibilizar a unos trabajadores que, salvo excepciones, en realidad han vivido (y viven) a contracorriente, han permanecido al margen de la normalidad horaria, familiar y social,  y por lo general, tenían (algunos todavía tienen) mal carácter.
Sin más filosofía que la de vivir en el campo (Nottinghamshire), Warner se ha propuesto exponer mentiras y falsedades en el mundo de la comida, burlándose, ocasionalmente, de cuanta tontería pretenciosa encuentre a su paso.

Tecnología y falsas creencias

Hasta aquí unas notas sobre el autor. En cuanto a su tempo, las bondades de esa misma tecnología que ha conseguido catapultar su profesión, no impiden que el cabreo de este chef crezca, sobre todo contra todos aquellos que ayudados por empresas y medios, y con fines comerciales, engañan sistemáticamente a la población.
En su lista negra no faltan aquellos que aprovechan estos medios para realizar afirmaciones pseudocientíficas que se ven amplificadas por los medios y que convencen a miles de espectadores, lectores, radio-oyentes, y, ¡cómo no!, seguidores social media: fabricantes de alimentos que prometen falsedades con sus productos o que ignoran la importancia de mantener a la población saludable; chefs, blogueros y escritores de alimentos egocentristas y por lo general desinformados, que apenas arañan la superficie de los temas y que se enganchan al fácil titular (o eslogan, según el caso); y por supuesto, restaurantes que no viven en contacto con  la realidad: aquí se queja de las idas de olla, no del trabajo y profesionalidad en sí mismas. La lista sigue y está disponible en su blog y en el libro. De momento, el estilo directo de Warner está dando que hablar porque sin pelos en la lengua y al grito de “¡nutripolleces!” azota todo tipo de gurús y profetas de la alimentación que están haciendo caja con pseudociencias de nutrición.

 

Un libro para contrarrestar el factor de confusión

La estructura: cinco partes, un epílogo y un jugoso apéndice para detectar chorradas en el mundo de la alimentación.
Las páginas: escritas con sentido del humor, comentarios bastante brillantes, abundante información y explicaciones, típicas anécdotas que amenizan la lectura y sustentan la argumentación, y… varapalos. Varapalos a las dietas detox, paleos, alcalinas y demás “soplapolleces de las ciencias fraudulentas características de los tiempos que corren”. Dietas sin gluten, el resurgir del aceite de coco, el azúcar, desórdenes alimenticios, cáncer, precocinados y el poder de la sabiduría ancestral al que recurren gurús y famosos sin aval científico, son algunos de los temas que encontrarán y que tienen, casi siempre, su origen en la mala interpretación y absurdas correlaciones que cada cual establece por su cuenta. Eso y la tergiversación interesada de la información de aquellos cuya actividad comercial se centra en dietas y productos maravillosos.
Lectura sensata que culmina con una sencilla y nada original recomendación: El Chef Cabreado es una lectura interesante que les hará pensar, y eso de por sí ya es bueno. Warner y su argumentación son ese necesario contrapunto a la infinidad de mensajes contradictorios, alarmantes y, en ocasiones, deshonestos a los que muchas veces nos somete una parte del mercado de la alimentación. Dicho esto, hagan caso a dos recomendaciones que en realidad no habría ni que repetir: si quieren perder peso, acudan al especialista, para todo lo demás, como dice Warner y un sinfín de expertos con cabeza, “el secreto de una alimentación sana radica en el equilibrio, la variedad y la cantidad”.