La-ciudad-y-los-cerdos-Miguel-Espigado

Una ciudad armada con los recuerdos del autor, bautizada como Hermantic City, un producto tan patrio como el jamón y una serie de personajes tan variopintos como los que nos proporciona la realidad sostienen La ciudad y los cerdos (Lengua de Trapo, 2013), la última novela de Miguel Espigado.

Como si de un nuevo patrón oro se tratase este salmantino diseña una trama cuyo origen queda fuertemente anclado a su ciudad natal. Hermantic City es el centro neurálgico de la nueva panacea empresarial: el jamón. Bajo el telón de cerdos, matanzas y nuevos ricos, una fundación creada por uno de estos empresarios jamoneros decide contratar a un singular grupo de figuras de la comunicación para realizar una guía visual que ensalce las virtudes históricas y gastronómicas que tanto enorgullecen a las autoridades locales que manejan la ciudad como si de un parque temático se tratase.

La aparente normalidad con la que cada día amanece la ciudad, dibujada cual retrato turístico de estilo costumbrista que describe pocilgas y secaderos de jamón, va a saltar por los aires cuando los actores de esta fábula descubran los intereses inconfesables que se esconden tras las vetas, más o menos grasientas, del jamón. “La verdad no importa, lo único que importa es la realidad. Y para mostrar la realidad, más te vale contar unas cuentas mentiras”, aconseja uno de los personajes que dejará al descubierto la crisis salvaje que late bajo las apariencias de prestigio y los prosperidad con que esta falsa ciudad se vende al mundo.