collage nuriblan tinta grossa

Paulo Laureano, Vidigueira (Alentejo – Portugal) y su Selectio Tinta Grossa 2012.

Rara y bella. Llena de aromas y vigor. La variedad con la que está hecho este vino, sin duda, singular vino, está en vías de extinción. Tan sólo se cultivan 5 hectáreas en todo el mundo. Recuperada por románticos o cuidada por maravillosos excéntricos es una de esas variedades que una vez se cruza en el camino cuesta olvidar.

Esta tinta grossa duerme entre algodones, autóctona como es de las zonas de Vila Alva y Vila de Frades, en la región alentejana de Vidigueira (Portugal). Delicada pero con fuerza, deberíamos guardarla para enseñársela y degustarla tan sólo a aquellos que saben, como Antoine de Saint-Exupery, que lo importante es invisible a los ojos.

Aromas a frutas moradas, casi negras. Taninos marcados, equilibrada acidez y con carácter. Así es como la recuerdo.

La conocí hace poco, hace escasas semanas en Portugal, durante una espléndida cena en la Pousada Convento Sâo Francisco (Beja), invitada por la delegación en Portugal de la  Federación Internacional de Escritores y Periodistas del Vino (FIJEV).

Hay pocos bodegueros que apuesten por ella, porque es frágil, difícil o compleja, pero una vez catada, el resultado que esconde Selectio 2012 de Paulo Laureano, elaborado a partir de esta tinta grossa o ‘Tinta da Nossa como también se la conoce, sorprende y se hace amiga, y pasa a formar parte de nuestro vocabulario; hasta puede llegar a incorporarse en el ADN.