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El diseñador y pintor Jacobo Gavira durante el montaje de la exposición que recoge su obra gastronómica en Vitra (Madrid). Fotografía Nuria Blanco.

No sé qué planes tienen para los próximos días pero les propongo la visita a una exposición única. Escuchen bien porque si no tienen rumbo, les ofrezco uno, y si lo tienen, vírenlo, amainen y echen su amarre en Vitra, donde entre otras cosas, podrán disfrutar de todo un conjunto de imágenes con las que recorrer treinta años de gastronomía.

A partir de hoy y durante un mes, el ilustrador y diseñador Jacobo Gavira va a mostrar al público una selección de su obra gráfica y escultórica que sobre la temática gastronómica ha alumbrado hasta la fecha. Se trata de una exposición muy esperada, que simboliza al artista y que estará hasta el 16 de febrero en las instalaciones que la firma suiza de mobiliario profesional y doméstico, Vitra, posee en Madrid.

Gavira, que también es autor de una importante obra pictórica personal, nos lanza, y se lanza a sí mismo, el reto de conjugar todo el recorrido gastronómico que nos ha acompañado durante los últimos treinta años y que tiene que ver con los grandes hitos culinarios que se han registrado en nuestro país. Y lo hace situándolos junto a otros trabajos algo menores en cuanto a popularidad pero de igual categoría artística.

Desde el mítico encuentro de la Mesa de la Gastronomía en 1977 hasta el indomable EnCrudo, un fanzine gastronómico, gratuito y callejero que desde 2011 ha venido ilustrando. Desde su primer diseño gastronómico, una botella de brandy de Jerez para la bodega Fernando de Castilla, encargado en 1993, hasta la última imagen para Salón de Gourmets de este año. Desde las primeras portadas para la fundamental Cocina Futuro hasta la reinterpretación y el homenaje a la mítica portada del primer número de Club de Gourmets de 1976.

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Jacobo Gavira junto a dos de las obras que permanecerán expuestas en Vitra (Madrid) desde el 16 de enero hasta el 16 de febrero. Imagen Nuria Blanco.

La muestra aúna obras dedicadas al producto que ensalzan la creatividad, que retratan a los representantes de la cocina como antes nadie los había mostrado. Obras y diseños que sirviéndose de la tecnología no hacen sino lanzarnos esos guiños Gavira que despiertan los sentidos e incentivan la imaginación.

Que ahora nos ofrezca esta oportunidad y que lo haga en Vitra, cuna del diseño donde el mobiliario está concebido como una extensión de la actividad humana y no sólo como complemento, es natural.

Vitra lleva más de diez años en el barrio de Salamanca; sus ventas alcanzan o recorren toda la geografía española, además de la internacional; sus diseños, lejos de constreñir o cercar espacios, los amplían. Desde que consiguiera materializar las ideas del matrimonio Eames, la empresa suiza ha dado vida propia, personalidad, al diseño industrial, creando muebles únicos que han perdurado en el tiempo gracias a su habilidad estética.

La madera, uno de los materiales fetiche de esta marca, fue introducida a finales de los años cuarenta en novedoso formato laminado que permitía una versatilidad hasta entonces desconocida. Famosas e inspiradoras fueron su Lounge Chair, donde la confortabilidad y el diseño no han sucumbido al paso de los años. E igual de impactantes resultaron sus ‘plastic chair’, primeras sillas de plástico hechas en serie que vieron la luz en 1948 e irrumpieron para convulsionar el sector, añadiendo sinuosas formas y color, mucho color, a un por entonces aburrido repertorio comercial.

Si la elegancia del Lounge Chair y las sillas de plástico hicieron destacar a Vitra, la llegada de otra gran silla, la silla Panton, diseñada por Verner Panton a finales de los años cincuenta a partir de una única pieza de plástico, marcaría definitivamente una línea aventajada en la carrera hacia la evolución de un mobiliario polivalente que ha sabido conservar hasta el día de hoy. Y es que muchos, si no todos sus diseños, tienen infinidad de vidas, tantas como espacios podamos imaginar. No desentonan, consiguen ofrecer intimidad sin aislar y ofrecen o garantizan lo que buscamos todos: sentirnos como en casa.

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Algunas de las imágenes aguardando ubicación. Ilustraciones de Fernando Huidobro y Ángel León realizadas por Jacobo Gavira. Fotografía Nuria Blanco.

En casa o fuera de ella establecemos un diálogo con los alimentos, con los platos que degustamos y con los espacios en los que nos desenvolvemos.

La unión de Vitra con la obra gastronómica de Jacobo Gavira no puede ni haber llegado en mejor momento ni ser más acertada. Enero es un mes potente para lo gastronómico en la capital. Es un mes en el que confluyen eventos y festivales como Madrid Fusión, Gastrofestival y Enofusión; relacionados pero al mismo tiempo independientes con los que la oferta gastrocultural madrileña alcanza cotas máximas. Esta unión, este tándem del diseño, no viene sino a afianzar aún más la apuesta decidida de los espacios madrileños por la gastronomía cultural, la que se lee o come con los ojos.

Hace bien poco volvía sobre la reflexión personal de uno de los aspectos que más me interesan y es la relación, ¡las sensaciones!, que establecemos, experimentamos y traducimos en sentimientos y emociones al comer y beber. Somos lo que comemos, y cómo y dónde lo comemos. La comida forma parte de nosotros, nos influye, incluso condiciona. 

Vitra domina el espacio tridimensional. Su trabajo garantiza la convivencia entre  mobiliario y personas. Gavira traslada la emoción y el gusto a objetos y diseños gráficos en los que el movimiento, o su detención, toman el hecho gastronómico, uno de sus múltiples protagonistas o una de sus muchas sensaciones para lanzarnos una invitación.

Los enfoques inesperados, el color y sus magistrales combinaciones junto a los guiños, ese humor sensacional con sus dobles juegos al que es tan aficionado Jacobo Gavira, han sido siempre las herramientas favoritas de este gran diseñador. El resto es un equilibrio entre pulsos e impulsos que el diálogo propuesto para esta exposición mantiene con el espectador. Si el visitante es recibido con el gusto y un sin fin de rostros conocidos, el mar y su máximo representante culinario, el Chef del Mar, nos acogen junto a unas aguas tranquilas que dan paso al juego infantil. Este espacio de juegos, dominado por un fast food de digestión rápida, se abre hacia un impresionante salón donde, sobre la mejor de las mesas que puedan imaginar, los rostros de Francisco López CanísFernando Jover, presidente y consejero delegado del Grupo  Gourmets, comparten Edén con su mejor embajadora. Latas, polos de jamón y hasta un martillo de pan duro. Todo es posible en la mente de este diseñador que ha incluido en su presentación una tartera errante que mostrará Sacha Hormaechea durante la inauguración.